Hace varios años, antes de que me llegara a interesar el tema de emprender mi propia empresa, me encontré con un amigo que pasó de tener una situación bastante austera con muchas dificultades a mejorar su situación económica en un tiempo muy corto, casi al extremo de llevar un ritmo de vida que sólo los ricos pueden permitirse. Obviamente, le pregunté cuál era el secreto de hacerse rico.

Me contesto: me dijo que debo encontrar algo que te interese de verdad y convertirme en un experto.  Y es verdad, cuando comencé mi primer negocio en México, que era una heladería, no tenía dinero, no tenía experiencia en los negocios, y no tenía ni idea de cómo hacer un helado. Pasé muchas dificultades económicas, llegando incluso a ser un asiduo de los clasificados online en México para vender las cosas que más me gustaban para conseguir dinero para mi empresa, cinco años más tarde, mi helado se consideró como el mejor de México y pude abrir una cadena de franquiciados que va en aumento.

Lo que impulsó el crecimiento de mi negocio no fue otra cosa que el aumento constante de mis conocimientos sobre mi producto: el helado. Y lo que impulsó el crecimiento de mis conocimientos sobre el producto era mi amor por las cosas.

Al iniciar un negocio, lo que tiene que abonar el camino para el crecimiento de la empresa debe ser tu propio interés y amor por lo que has decidido que será tu medio de vida. Amar lo que haces atrae milagrosamente todos los recursos necesarios, las personas y las oportunidades. Definitivamente, no necesitamos grandes cantidades de dinero para comenzar.

Siempre he pensado que el dinero está sobrevalorado. He encontrado a través de mi experiencia que por mucho dinero e inversionistas que tengas, sino tienes buenas ideas y pasión por ellas no saldrás adelante en tu proyecto. Pero también hay que ser práctico y enfocarte en los negocios de rápido crecimiento para poder apalancarte. A veces tendrás que lidiar con socios financieros de diversas tendencias y es con ellos que debes ser muy exigente para que salgan las cosas bien.

Esa «pasión» no tiene que ser necesariamente por un producto o servicio en particular. Puede ser el proceso, la creación de equipos, la colaboración con los demás, luchando por los retos creativos, suministrar a los clientes un valor añadido, ideas que resuelvan un problema, cosas que nos transformen. Si eres un apasionado/a de las cosas, todos esos elementos que hemos nombrado antes estarán presentes, entonces no habrá diferencia si el producto final es un helado, una tienda online o lo que sea.

También te puede gustar

Cómo poner precio a mi trabajo de freelance

Una de las preguntas que se vienen a la cabeza cuando eres un profesional independiente es cómo poner el precio a nuestros servicios. Esta cuestión es significativamente importante cuando estamos comenzando con nuestro negocio.