negocio sin inversion

Muchísimas personas tienen la inquietud de emprender su propio negocio desde hace tiempo pero aunque tenga claro que les gustaría montar, no consiguen encontrar una idea de negocio que les guste y que sea rentable. Vamos a intentar dar algunas pistas para determinar el concepto de negocio más adecuado.

– Tener la mente abierta y tomar notas

Para encontrar ideas de negocio, hay que estar abierto a la reflexión. Intentar ver el mundo con una nueva perspectiva, pensando en todas las cosas que vemos y son mejorables, en toda la información que recibimos. Y la mejor forma de aprovecharlo es con el truco del cuaderno.

Este consejo vale para muchas situaciones diferentes en la vida. Muchas personas lo usan para planear su boda, para encontrar ideas de artículos para un blog o un periódico, o incluso para ideas de escenas de libros. El tema es que se nos ocurren muchas ideas en el día, algunas muy buenas, y cuando pensamos en ella, intentamos marcarlas para el recuerdo. Pero la memoria es muy traicionera, y tenemos tantos asuntos que atender que es muy probable que nos olvidemos de muchas ocurrencias significativas.

La solución pasa por tomar nota de nuestras ideas de negocio, en una libreta, o  bien en el iPhone, la Blackberry, o cualquier otro aparato tecnológico tan extendido. Más tarde, cuando revisemos las ideas apuntadas podremos encontrar un momento más adecuado, con calma, para reflexionar sobre cada una. Puede que una idea que nos pareció genial ya no lo parezca tanto, o que al revés una idea en principio sin importancia tenga implicaciones muy interesantes.

 – Internet como herramienta

Internet es una fuente casi inagotable de ideas de todo tipo, y por supuesto para ideas de negocio. Hay unas cuantas webs dedicadas a presentar nuevas ideas. Las más interesantes son anglosajonas, como por ejemplo www.springwise.com

La forma de usar correctamente estas páginas es sencillamente de reflexionar sobre las propuestas que más nos llaman la atención. Pensar en detalle cómo se podrían poner en marcha, que implicaciones podrían tener, y que haríamos de otra forma respecto a lo que está planteado. Porque acostumbrarse a reflexionar sobre otras ideas permite por asociación de conceptos a pensar en nuevas aplicaciones, en adaptaciones a sectores distintos, o a posicionamientos totalmente diferentes.

– Valorar nuestro entorno más cercano

Es fundamental es centrarse en lo que conocemos mejor. Por ejemplo, estos días están muy de moda todas las ideas relacionadas con la tecnología, aplicaciones web, o aplicaciones para dispositivos móviles que suelen necesitar desarrollos por profesionales. Una persona totalmente ajena a este mundo podrá tener una idea, pero es complicado que la ponga en marcha si no tiene las competencias técnicas y no entiende las implicaciones de la tecnología.

Sin embargo, en nuestro mundo cercano vemos cada día cosas que no funcionan bien. Y cuanto más entendemos una cosa, más posibilidades tenemos que encontrar algo que permitiese que se mejorase. La idea de negocio tiene que aportar valor al consumidor, y si vemos que la oferta actual es incompleta, o que le obliga a unos esfuerzos desagradables, o que los precios son muy altos, podemos reflexionar en formas de completar, simplificar o abaratar los productos y servicios.

La otra ventaja de trabajar con cosas que ya conocemos es que nos dará mucha fuerza en caso de lanzar realmente la idea. Los inversores confiarán más en alguien que tiene experiencia en un sector,  y este conocimiento nos permitirá evitar muchas malas decisiones.

– No siempre la idea es lo más importante

La idea de negocio tiene una importancia relativa, a diferencia de lo que muchos emprendedores piensan. Tendemos a pensar que hay que encontrar algo en el que nadie haya pensado antes que nosotros. Y eso lo solemos pensar para quitarnos el miedo a la competencia. En efecto si soy el primero en ofrecer algo, conseguiré todos los clientes y me haré rico.

Es un pensamiento equivocado. El emprendedor siempre tiene competencia. Si inventa un producto o servicio nuevo, incluso en el improbable caso de que esto no se le haya ocurrido a nadie antes, si la idea es buena y tiene éxito, aparecerán competidores. Y estos mejorarán la oferta. Google no fue el primer buscador, pero hasta ahora ha sido el mejor. Facebook no fue la primera red social. El primero no siempre gana. Gana el que ofrezca el mejor servicio al cliente.

Por ello, más que encontrar algo muy original, tenemos que centrarnos en pensar en hacer algo que aporte mucho valor al cliente.

– Compartir

Un miedo derivado del pensamiento antes descrito (sacar una idea totalmente original) es el miedo a compartir. No queremos hablar de nuestra idea porque pensamos que si la comentamos, como es buena, alguien nos la va a robar. Evidentemente hay que mantener cierta confidencialidad, pero es necesario compartirla, no solo con familiares, sino también con profesionales.

Podemos pensar que hemos encontrado una idea genial, y no caer en muchas implicaciones y complicaciones. Será mucho peor si nos encontramos con estas dificultades cuando hayamos lanzado la empresa que si nuestras charlas con personas expertas nos ayudan a corregir y profundizar antes.

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